Observación astronómica a 84°C bajo cero.
El telescopio de "Dome C" en la Antártida está ininterrumpidamente en servicio. Y ello en condiciones atmosféricas consideradas de las más duras en nuestro planeta.
La estación de investigación "Station Concordia" (conocida como Dome C) se encuentra en la Antártida oriental a 3200 m sobre el nivel del mar, en uno de los lugares más fríos de la Tierra. En esta región se registran temperaturas de hasta 84 ºC bajo cero. Y es justo en ese inhóspito lugar donde el Laboratorio Universitario de Astrofísica de Niza (LUAN) tiene desde hace años un telescopio en funcionamiento las 24 horas al día, los siete días de la semana.
El telescopio está montado sobre una estructura motorizada (llamada montura) del tipo 3600GTO de la casa Astro-Physics. Esta empresa estadounidense desarrolla y produce monturas de telescopios de alta precisión, con una dilatada experiencia en los más diversos ámbitos de aplicación. Así, ya desde principios de 2000 encontramos varias unidades de las series 900GTO y 1200GTO en servicio ininterrumpido en la Antártida. El régimen de funcionamiento continuo y exento de averías es aquí de vital importancia, toda vez que los trabajos de mantenimiento son extremadamente complicados y peligrosos. Las bajas temperaturas y el viento extremo hacen que los trabajos de mantenimiento al aire libre sean casi imposibles y sencillamente irrealizables en los seis meses que dura la noche polar. Esto obliga a que todo el sistema sea capaz de funcionar sin fallos las 24 horas del día durante al menos seis meses.
Resulta lógico que el reductor sea uno de los componentes más relevantes de la montura de un telescopio. Para poder orientarlo de forma fija a un determinado cuerpo astronómico en el firmamento, el telescopio deberá moverse de forma continua, sin sacudidas y de manera estable. Si este seguimiento falla, el cuerpo saldrá rápidamente del campo de visión del telescopio y no podrá registrarse de manera ininterrumpida. Para "fijar" el objeto en el campo de visión, la montura de unos 250 kg de peso deberá moverse motorizadamente de la forma adecuada. Wally Piorkowski, científico y director de producción de Astro-Physics, nos relata su experiencia: "Por su larga vida útil y fiabilidad frente a fallos, Astro-Physics usa únicamente motores de la casa maxon motor para sus monturas de telescopio". Los lubricantes utilizados en los rodamientos de bolas están óptimamente formulados para las extremas temperaturas antárticas que reinan en Dome C. Una vez instalados, no es necesario volver a lubricar los motores de maxon, lo que de todas formas sería prácticamente imposible en estas condiciones ambientales. Los motores tienen bobinados sin hierro e imanes de neodimio para obtener altos niveles de potencia en un volumen mínimo. Para la conmutación mecánica de los motores se usan escobillas de grafito o de metal noble.
Dos ejes en cada montura
Un eje (el de ascensión recta), está paralelo al eje terrestre y permite el movimiento del telescopio sobre el ecuador terrestre. El reductor es un componente específicamente desarrollado por Astro-Physics. El segundo eje, (el de declinación), se halla en ángulo recto respecto al eje de ascensión recta y mueve el telescopio intermitentemente en la distancia angular del objeto al ecuador celeste. Los motores de ambos ejes están equipados con encoders de 3 canales del tipo HEDS 5540. Esta disposición de los ejes, a 90º entre sí, hace posible la orientación en la dirección deseada.
"Para nuestras monturas pequeñas usamos motores A-max de maxon y para monturas de telescopios como la de Dome C usamos motores RE 25 de maxon", prosigue Wally. El RE 25 ofrece el mayor par de fuerza y la mayor densidad de potencia de su gama. "Un criterio igualmente importante a favor de los motores de maxon es el hecho de que carecen de rizo de par", añade. Como rizo de par se conoce el movimiento a tirones que se produce en la mayoría de los motores con componentes férreos. Por el contrario, los motores de maxon tienen un núcleo sin hierro y garantizan un funcionamiento exento de rizo de par, incluso a bajas velocidades, lo que es un requisito fundamental para utilizarlos en la montura de un telescopio.
